“Acerca del procesamiento del duelo”

 

En lo siguiente trataré de situar en distintas concepciones acerca del proceso de duelo, cuál es el pase o pasaje que debe desarrollarse para que el procesamiento del mismo devenga adecuado o patológico.

Comenzando con el abordaje que Sigmund Freud desarrolla en su escrito “Duelo y melancolía” (texto dedicado al estudio de la melancolía), el duelo es un proceso por el cual la libido, anudada al objeto amado, termina haciendo un abandono del mismo tras una lucha inconsciente entre lo que pugna por desatar esa libido (odio) y lo que pugna por salvarlo de ese asalto (amor); según Freud, cada batalla afloja la fijación y desvaloriza al objeto, luego de lo cual esa desatadura pasaría de su elaboración en el sistema inconsciente, al preconsciente y a la conciencia.

Podríamos pensar ese pasaje como un movimiento libidinal que va de la sobrecatectización del objeto amado, ahora perdido (que puede llevar al intento de elaboración incluso de lo pendiente en vida), al desanudamiento (puja libidinal de por medio) quedando así la libido libre y disponible a la espera de otro objeto sustitutivo. Freud sitúa ese movimiento como un abandono libidinal de la representación cosa (compuesta por innumerables huellas inconscientes, visuales, auditivas, táctiles, etc.) a favor de las investiduras de palabra (PCC -CC), a consecuencia de lo cual llega a la CC la inexistencia del objeto perdido, en tanto objeto desanudado de la libido al final del proceso.

En el caso de la melancolía, éste pasaje se obstaculiza de modo tal que al no darse el proceso de resignación libidinal, se produce una identificación primaria:“la sombra del objeto cae sobre el yo”, quien permanece sojuzgado por su ideal; a diferencia de una identificación secundaria que podría devenir como conclusión de un duelo normal, donde el yo incorpora un rasgo del objeto perdido.

Ahora bien, el hecho de encontrar un objeto sustitutivo, como lo nombra Freud al final del proceso del duelo, ¿significa que el objeto perdido es pasible de sustituirse absolutamente? O que dicho proceso de elaboración ¿debe darse por completo? Pareciera que en “Duelo y Melancolía”, esto queda abierto.

Unos años más tarde el propio Freud reconocerá en una carta a Binswanger (1929), que había perdido a su hijo, “que jamás encontrará sustituto, aún cuando se llene ese vacío, siempre es algo distinto. Es la única manera de perpetuar ese amor al que no queremos renunciar”

Jaques Lacan a lo largo de su obra hace algunas referencias importantes al tema del duelo, aunque nunca dedica un texto exclusivo. En el seminario La Angustia nos dice que el objeto, por el que hacemos un duelo, era el soporte de nuestra castración, cumplíamos la función de estar en el lugar de su falta. Hacia el final del seminario alude al duelo haciendo la sugerencia de considerar las diferencias entre el i(a) y el objeto “a” en dicho proceso, indicando el abordaje en cada proceso de duelo en su relación con aquel otro proceso de estructuración subjetiva, de constitución del objeto “a” en tanto perdido. En éste sentido nos dice:”El sujeto del duelo se enfrenta a una tarea que de alguna manera sería consumar la pérdida por segunda vez”

En el seminario “Las formaciones del inconsciente”, dice: “Tan pronto el sujeto está muerto se convierte para los otros en un signo eterno y los suicidas más que el resto”.

En el seminario “El deseo y su interpretación”, hace su abordaje más desarrollado, de forma indirecta, a través del análisis del texto de Hamlet. Allí ubicará como la función del duelo (de Hamlet por Ofelia) al levantamiento de la postergación inhibitoria de Hamlet, lo que lo llevará a la realización de su acto. J. Lacan va a ir situando la función del duelo en su grafo del deseo, o sea, va a ir haciendo una lectura del duelo en relación a la estructura del significante. Lee el derrotero de Hamlet, previo a la muerte de Ofelia, como un aplastamiento de la altura del deseo en su grafo y, a la función del duelo por Ofelia, como la recuperación de esa altura del deseo que le permite (no sin pasar por A, por la demanda y por A) su rearmado fantasmático, el cual lo conducirá por un lado a rivalizar en pleno rito público con su semejante (Laertes) y por el otro disponerse a su acto, matar a Claudio.

Recalco que ya en ésta lectura podemos encontrar la importancia y necesariedad del Otro en el proceso de duelo. Como dirá Lacan en el seminario La transferencia: ”Para que algo se signifique es necesario que sea traducible en el lugar del Otro”.

¿Porque el duelo por Ofelia levanta la postergación? Según Lacan, la consumación de la pérdida del objeto de amor, por segunda vez ( que en el drama de Hamlet se da de un modo trastocado en la escena del cementerio), lleva a la reapertura de la dimensión deseante y a su rearmado fantasmático. Y nos dice, siguiendo su lectura del grafo, “Es en la medida que el fantasma pasa o no pasa para llegar al mensaje que nos hallamos en una situación normal o atípica”

Podríamos decir que la pérdida del objeto amado implica un desbaratamiento fantasmático y sumerge (y emerge) al sujeto a un trabajo que llevará a la prevalencia de la separación con ese objeto como culminación de un proceso en el que el duelo (dolus, dolor) será un duelo (duellum, desafío) a muerte entre sujeto y objeto. O sea, el trabajo del duelo insta a que el “a” se desamarre del fantasma, a consecuencia de lo cual se establece la disponibilidad al rearmado, por segunda vez, de la estructura fantasmática, una restauración del vínculo. Sería un pasaje del  i(a), al “a”, al i (a).

En éste sentido un procesamiento de un duelo puede constituir, como nos muestran algunos casos, una oportunidad de reposicionamiento subjetivo.

A continuación tomaré referencias de tres autores que se han dedicado al tema, considerando sus respectivos aportes en su valor complementario.

Uno de éstos autores es David Nasio, quien hace hincapié (tomando una referencia de Duelo y Melancolía) en lo traumático del momento de la pérdida. Señala que se produce una sobreinvestidura de la representación del objeto perdido, acompañada de una contrainvestidura defensiva, que conlleva a un vaciamiento o empobrecimiento yoico. En consecuencia el pase del trabajo del duelo consiste en la redistribución muy lenta de esa energía psíquica que se anudó, súbita y abruptamente, en el momento de la pérdida, para lo cual se requiere un proceso de simbolización del dolor causado. De no darse el proceso de pase, nos encontramos con una coagulación de la representación.

Otro de los autores que hace un aporte importante es Jean Allouch, quien considera al duelo no como un proceso de un trabajo que conduciría a la sustitución del objeto, sino como un acto. Un acto que implicará una pérdida a secas, que define como un acto sacrificial gratuito que suplementa (no suplanta) la pérdida vivida con otra, ésta subjetiva, de lo que define como “un pequeño trozo de sí”. Acto de escritura que permitiría entregar al muerto a su muerte.

El pasaje en éste caso estaría dado en que ese agujero en lo real, que implica un duelo, convoque a todo el sistema simbólico, convoque al falo para ser sacrificado, siendo en ésta dimensión donde adquieren necesariedad los rituales y el público.

Finalmente tomaré de Jorge Lobov su articulación de la escritura del duelo, también en relación a un acto, que anuda los tres registros Real, Simbólico e Imaginario. Acto al que se arribará, en su concepción, luego de un trabajo con la red libidinal del tejido representacional y que implicaría lo que Freud nombró como “renuncia a lo perdido”. Acto del sujeto que no escribe lo real de la muerte, sino que hace que “el parlêtre” sea escrito por ella, dando al trabajo su fin y circunscribiendo el exceso de una muerte como una falta que funda en lo simbólico y sitúa en lo real. Se constituye entonces un triple anudamiento donde lo imaginario del amor toma cuerpo en la escena y da su doloroso sentido a la pérdida.

Entiendo en éste sentido que el pase por la escritura implica un acto de anudamiento de los tres registros, la escritura del duelo, bajo su forma de epitafio, articula así lo necesario con lo imposible.

 Roberto Guzmán

Bibliografía

Freud:  – Duelo y melancolía. Ed. Amorrortu.

– Lo inconciente. Ed. Amorrortu.

– De guerra y muerte. Ed. Amorrortu.

– La transitoriedad.

Lacan . El Seminario V Las Formaciones del inconsciente. Ed. Paidos.

. El Seminario Vl El deseo y su interpretación. Inédito.

. El Seminario Vlll La transferencia. Ed. Paidos.

. El Seminario X La angustia. Ed. Paidos.

Nasio . El dolor de amar. Ed. Gedisa.

Allouch .Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca. Ed. Literales.

Lobov . La escritura del duelo. Conjetural 53.

P.Ramos (compiladora) . Los duelos. Aspectos estructurales y clínicos. Ed.Irojo

Bowlby . La pérdida. Ed. Paidos.

Maldavsky . El dominio del trauma .Estar de duelo. Revista actualidad psicológica.

Emilger . La pasión en el duelo. Idem.

Yafar . Locura, depresión y duelo. Idem.

Lopez . El duelo y la muerte en la postmodernidad. Idem.

Burga . El sufrimiento del duelo y su liberación. Idem.

Benjamín . Duelos modernos. Idem.

Buscaldi . Si todo es duelo, nada es duelo. Idem.

Flesler . El duelo de los niños. Cuadernos S. Freud. EFBA.