“Administrar la felicidad”

Por Roxana Propato

LA SU-GESTIÓN DE LA ALEGRÍA (EL ASTRÓLOGO)

El Astrólogo pretende administrar la alegría. Se propone esa gestión para fundar una nueva sociedad, dice: “…encuentro este fondo de amargura y angustia… la humanidad ha perdido sus fiestas y sus alegrías… el hombre es una bestia triste a quien solo los prodigios conseguirán emocionar. O las carnicerías”.

Prosigue argumentando frente a su interlocutor Erdosain (protagonista de la novela que nos ocupa: “Los siete locos”, editada en 1929 y escrita por Roberto Arlt), “…Pues bien, nosotros con nuestra sociedad les daremos prodigios, pestes de cólera asiático, mitos, descubrimientos de yacimientos de oro o minas de diamantes…”.

En la novela, a lo largo de sus intervenciones, surgen entre sus palabras dos términos privilegiados: “revolución” y “alegría”.

 

LA SUJECIÓN DE LA ALEGRÍA (ERDOSAIN)

Erdosain -quien ha ido en búsqueda del Astrólogo para hacerlo socio en la complicidad de un crimen que pretende cometer- piensa: “¿Qué importa que yo sea un asesino o un degradado? ¿Importa eso? No, es secundario. Hay algo más hermoso que la vileza de todos los hombres juntos, y es la alegría. Si yo estuviera alegre, la felicidad me absolvería de mi crimen. La alegría es lo esencial.”

La alegría parece ser algo que motiva la búsqueda de ambos personajes; sin embargo, algo los diferencia: a Erdosain le ha sido dado en suerte el atravesamiento de la angustia. Es así como inspira al Astrólogo a urdir su plan de revolucionar la sociedad para imponer un nuevo orden, orden cuyo fin es devolver la alegría a la humanidad toda.

Erdosain, por su cuenta, ha realizado intentos para sobornar su angusita: se impone hacer cosas aparentemente insólitas, como robar, matar, envilecerse sexualmente, etc. Es de destacar que, al contrario del Astrólogo, en este personaje encontramos algunos conflictos respecto al orden moral al que pertenecen estas acciones mencionadas en su lucha para librarse de aquella sensación pesarosa que lo acompaña permanentemente.

 

UOMO CUALUNQUE

En cambio, el Astrólogo va en una búsqueda diferente, lo repetimos: un nuevo orden para la sociedad. Para lograrlo, apelará a medios un tanto extraños. Un por lo menos raro intento de ajustar diversas ideologías entre sí, moldeadas a la carta, al gusto de cualquiera, es decir, de acuerdo a la demanda del consumidor, de quien sea que lo esté escuchando. En sus palabras: “¿Cómo poner en cada conciencia el entusiasmo revolucionario que hay en la mía? Eso, eso, eso. ¿Con qué mentira o verdad?”. “Seremos bolcheviques, católicos, fascistas, ateos, militaristas, en diversos grados de iniciación”.

Este último texto explicita un supuesto grado de disolución social manifestado a través de ideologías antagonistas e inconciliables entre sí.

 

UN ENCAJADO AJUSTE DE LOS FRAGMENTOS

Es la intención de este trabajo plantear que, lo que subyace a aquello que es objeto de preocupación del Astrólogo no es la desintegración de un orden social naturalmente basado en la coherencia e inclusión, en la integración de los vínculos, en cierta alegría o armoniosidad perdida, sino la ineluctable fragmentación de lo Real sin ley. Esto es lo que imprime la necesidad del anudamiento a través de las ideologías que este personaje pretende congeniar, las cuales se manifiestan como relatos enemigos entre sí.

Ya sea desde la óptica del vencido, como desde la del vencedor o desde el antagonismo amigo-enemigo, la narración de la historia cobra un entramado unificador de las incoherencias lógicas del acontecimiento.

Suponemos en las palabras del Astrólogo la realización de un relato que, si bien en sus dichos aparece como apaciguador – pretende erigirse en el representante de  la unión a través de la eliminación del antagonismo entre semejantes -, al mismo tiempo realiza una operación masificadora a través de la fascinación e identificación a una imagen que conlleva el intento de reunir en una misma homogeneidad elementos que, si bien en su primer encuentro pueden unificarse, en su trayectoria son posibles de estallar tanto entre ellos como en sí mismos, suponiendo que hubiera alguna mismidad a la cual referirse.

No creemos que haya alguna armonía previa a la que haya que retornar, ni alguna alegría que haya que recuperar a través de una revolución. En todo caso, esperaremos una oportunidad favorable para poder abordar ciertas pasiones alegres, de las que habló Espinoza.

 

Bibliografía utilizada para este artículo:

Arlt, R. Los siete locos

Zizec, S. El acoso de las fantasías. Siglo XXI (2010)

Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu. (2001)

Lacan, J. El estadio del espejo como función formadora del yo tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. En Escritos I. Siglo XXI.(1971)

Foucault, M. Defender la sociedad. Fondo de cultura económica. (2000)

Miller, J. A. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Paidós. (2004)

Autor: Roxana Propato