Número 2

“La vida es un riesgo perpetuo”

Por Roxana Propato
“Tal vez, el riesgo para David no sería perpetuo si no fuese visto como riesgo de permanente cambio. Nos atrevemos a arriesgar que lo que puede ser riesgo, en la frase mencionada, no sería entonces la muerte, ya que lo que es riesgo es la irrupción de lo vital sin significación posible que lo contenga. Un vacío imposible de soportar.”

Editorial

Por Juan Sebastián Sist
“En este mes, agosto de 2015, presentamos el segundo número de la Revista Desvíos, cuyo tema es el amor. ¿Qué nos motivó a hablar de él?”

“El rescate”

Por Marcelo Barros
“Una obra no es algo inerte. Una obra obra. Y la de esta artista llama a las otras a participar de ella, las llama a obrar, a darse, y es en ello que causa su deseo. Porque hay un punto en que amar y trabajar son lo mismo: un rescate”

“Lo femenino en la transferencia”

Por Luciano Lutereau
“¿Cuál es la incidencia de una clínica de las posiciones femeninas en la posición del analista? Si este último escapa a la determinación fálica como objeto del deseo, se abre una posibilidad de pensar modos de respuesta en el análisis que no confirmen el enamoramiento de transferencia. Dicho de otra manera, si el analista puede ser “en otra parte” (Lacan, 1958, 571) que el ser que la transferencia le supone como objeto, ¿cómo tematizar esta variación?”

“Fedro, el amor y el binomio érastes-erómenos”

Por Emiliano Medús
“¿Por qué los dioses admiran y recompensan más a los erómenos que a los erastés? Porque rompen con la lógica esperada. El amado se encuentra en posición de completud, supuestamente no le falta nada, es pasivo. La acción siempre parte del erastés, él está en posición de falta y busca saber a partir del erómenos. El amado no busca recompensa, lo cual escapa a la lógica de lo útil y lo conveniente.”

“Representación, amor y dinero en Marx”

Por Maximiliano Basilio Cladakis
“Impotencia y desgracia confluyen, pues, cuando el amor no se efectiviza en una relación de reciprocidad. La desgracia del joven Werther -por poner un ejemplo de la literatura clásica alemana- con su infinito, trágico y no correspondido amor hacia Carlota, podría ser leída en estos términos. El amor del personaje de Goethe no lleva a cabo ninguna transformación, no vuelve al amante amado. No hay praxis, tan sólo hay suicidio. La figura de Eros, agotada en la representación, se vuelca contra el propio amante, lo aniquila.”

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