“De una Aufklärung lacaniana”

Texto presentado en el marco del Seminario Latino de Paris –  25/11/2015

Por Patrick Almeida

Nuestra hipótesis de trabajo: el psicoanálisis de orientación lacaniana es parte del legado de la Ilustración. El instrumento operatorio es el concepto de acto analítico. Este último abre la perspectiva del psicoanálisis como una ética cuyas consecuencias clínicas se oponen a toda mecanización de la técnica. Este acto de aclarar o de “elucidar el inconsciente del que usted es sujeto” permite una nueva relación del parlêtre a sus modos de goce. Esto implica una nueva relación al saber, al inconsciente, al deseo y al goce.

En este acto analítico, se trata de un efecto pragmático: las Luces analíticas se caracterizan por el uso de la razón inconsciente esclarecida. En efecto, las Luces kantianas implican la salida del hombre de su estado de minoridad, del cual él mismo es responsable. El sujeto está sujetado a la tutela del Otro. En otras palabras, se trata de una alienación al Otro y a su objeto, o incluso al Discurso del Amo. ¿Pero, qué forma toma esta alienación en el siglo XXI, cuando el Otro no existe, o se vuelve inconsistente, cuando el Nombre del Padre está en declive y la tradición se desvanece ante el discurso capitalista, la irrealidad de las estadísticas, el Imperio de las imágenes y la tiranía del objeto? Este siglo está ya marcado por un colapso de las identificaciones prêt-à-porter y por una pasión de la ignorancia enganchada al objeto a,  amo del discurso contemporáneo.

En este sentido, la experiencia analítica toma un cariz de emancipación del parlêtre frente a su alienación al Otro, al objeto, a lo que impide el advenimiento de su palabra y de su deseo, así como a lo que fija su goce.

Patrick Almeida

Patrick Almeida

Con Jacques-Alain Miller, el “Traumatismo Freud”, seguido del “Real lacaniano”, se sitúa tras la huella bosquejada por la experiencia de las Luces. Con la salvedad de que con el Ultimísimo Lacan el estatuto ético del inconsciente no se encuentra ya en una invitación al Saber-Inconsciente en el sentido de una restitución del capítulo censurado de la historia, sino más bien en una experiencia de esclaramiento del inconsciente real : los modos de goce del parlêtre y sus identificaciones a los objetos pulsionales.

Hay una diferencia importante entre el estatuto ético del inconsciente-transferencial y el inconsciente-real. El futuro del parlêtre ya no es aquel del sujeto en su emergencia singular más allá de la identificación imaginaria y simbólica. Es una emergencia marcada por una disimilitud mayor del rasgo del Uno que deja su rastro en los orificios corporales.

Si hablamos de las Luces, el analista no se engaña con la idea de que un proyecto moderno sería posible. Después de Auschwitz no hay más proyecto moderno posible[1]. La idea de progreso del Bien ha quedado liquidada[2]. El deseo no se encuentra sólo en la economía de la vida psíquica. Allí también está presente el goce.

Un psicoanálisis orientado por lo real implica entonces una orientación político-ética fundamentalmente distinta de cualquier tipo de psicoterapia. El principio mayor es “no hay relación sexual”. El punto de partida del acto analítico es por lo tanto un imposible de decir – un real de estructura. Hacer resonar este punto sensible para cada parlêtre, he aquí su política diferencial. El acto analítico responde a una ética de las consecuencias.

Con su ética, el analista asegura la instauración del inconsciente-transferencial. El sujeto teje su historia bajo el prisma de su varidad – la verdad como variable según los significantes que se han inscrito para él como puntos de referencia en su relación a las marcas de goce. Esta semblatisacion de la verdad[3] es la afirmación de que no hay metalenguaje: la verdad es mentirosa en relación a lo real.

Por lo tanto, concebimos que en la teoría lacaniana del acto, a medida que la teoría avanza, hay un declive de la interpretación: ésta deja de ser una elucubración de saber, en el sentido de un dirigirse hacia la verdad. La interpretación, orientada por el principio no hay metalenguaje, va en la dirección del goce, de lo que escapa al circuito simbólico, de lo que lo excede. La interpretación se convierte en un decir que apunta al cuerpo hablante para producir un acontecimiento, para pasar en las tripas, decía Lacan, esto no se anticipa, sino que se verifica après-coup , pues el efecto de goce es incalculable[4].

La posición analítica que se mantiene fiel al rigor de su acto es la de la operación quirúrgica. Se trata de elevar el acto psicoanalítico a la dignidad de un acto quirúrgico – en tanto corte topológico que interviene en la transformación de la superficie del sujeto y de su relación al goce. Es en el punto en el que el analista introduce el corte de sesión que, desde el lugar del semblante de objeto a, él opera la separación[5] entre el sujeto y el objeto a en cuestión, operando a su vez la separación entre sentido y  significante, entre significación y la letra.

Llevar a un sujeto al término de su psicoanálisis, es llevarlo “al final de su verdad incurable”: que no hay relación sexual.

El acto-Aufklärung es un efecto de a-eración de goce. Perturba la defensa del sujeto frente a lo real y cuestiona la identificación a los modos de goce de los objetos pulsionales. La praxis analítica en el siglo XXI debe ubicarse en el nivel del acto: actuar en el nivel de lo real, en el sentido de que lo real condiciona la realidad del parlêtre.

 

Referencias bibliográficas

[1] Lyotard, J.-F. La condition postmoderne : rapport sur le savoir, Paris, Editions de Minuit, 1979.

[2] Baudrillard, J. Le Pacte de lucidité ou l’intelligence du mal, Paris, Galilée, 2004.

[3] Cf. Miller, J. « Le tout dernier Lacan », L’orientation lacanienne, curso de Departamento de Psicoanálisis de Paris VIII, clase del 22 de noviembre de 2006, inédito.

[4] Cf. Miller, J.-A. « L’inconscient et le corps parlant », La cause du désir, n° 88, p. 104-114.

[5] Freda, F.-H. « De l’objet clinique à une clinique de l’objet », Actes de l’Ecole de la Cause freudienne, n° 7, 1984, p. 45-47.

 

 

Autor: Patrick almeida