“Del bien-decir del unbewusst al sentirse mejor de l´une-bévue”

“Para decirlo en inglés -así lo escribe Joyce- , solo hay umpire a partir del imperio [emipre], del imperium sobre el cuerpo, cómo todo lo indica desde la ordalía” (Lacan, 2008 [1975/76]:19)

 

La enseñanza de Lacan, y los efectos que de ésta se desprenden, se va abriendo camino –prefiero evitar la palabra avanza o progresa– al modo de un análisis: por fragmentos, por mojones, por partes. Estos a veces se acumulan, se agregan, otras se estratifican, se sedimentan. Podríamos parafrasear a Miller (2011), diciendo que ello sucede porque es correlativo a lo que se percibe de la estructura del inconsciente. De ese modo, cada salto, cada pasaje, está dado por alguna condición necesaria que lo posibilita.

El último fragmento de la enseñanza lacaniana está cernido por Jacques-Alain Miller (2014) entre su seminario número 24 L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre y su seminario número 25 Momento de concluir. La pretensión del presente ensayo es poner a prueba, al modo de una conjetura, que ese ultimísimo salto está posibilitado por el desarrollo de lo que –a priori– podríamos nombrar cómo un concepto: El parlêtre. Ese neologismo que, Lacan profetiza, sustituiría al de inconsciente (Miller, 2014a). Esta radicalización de lo que venía trabajando Jacques Lacan, en relación al sujeto y la inclusión del cuerpo, se ve reflejada en la práctica clínica, y aún más, en lo que se espera de un psicoanálisis.

 

El peso del parlêtre

“(…) No piensan que las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir…” (Lacan, 2008 [1975/76]:18)

La progresiva inclusión de la res extensa en el psicoanálisis surge de la necesidad que exige la práctica clínica de una referencia al cuerpo. Es decir, el pasaje del sujeto al parlêtre se debe a un “verdadero obstáculo epistemológico” (Miller, 1998: 65) que la praxis y la teoría psicoanalítica tuvo que sortear; obstáculo presente en el psicoanálisis desde sus inicios.

En 1890, Freud (1972) estaba imbuido en demostrar la acción “recíproca entre lo somático y lo anímico” (p. 116), y el “valor de ensalmo de la palabra” (p. 113). Preocupado por hacer saber al mundo la eficacia de la palabra sobre el cuerpo. Ya en 1915, en el escrito metapsicológico de Freud Pulsiones y destino de pulsión, encontramos una orientación más precisa de éste y su intención de esclarecer la relación entre el aparato psíquico y su conexión con el cuerpo. No es casual que en el escrito donde Freud plantea su teoría de las pulsiones se deje entrever que hay algo del cuerpo allí; más si tenemos en cuenta que el desarrollo del concepto de goce posibilita a Lacan hablar de la sustancia gozante. Allí, donde ello habla, ello goza.

Lacan, en su última enseñanza, se propone pensar la relación del cuerpo y el lenguaje a partir del neologismo parlêtre, compuesto por la condensación del verbo parler, de la palabra/concepto de lettre, y del verbo être.  Esta nueva forma de pensar al sujeto desborda, como aclara Miller (1998), al concepto del sujeto lacaniano porque incluye el cuerpo. En ese punto podemos observar lo que plantea Lacan (2004 [1972/73]) al comienzo del seminario 20. Dice al respecto que no podemos desprendernos “así nomás” de la famosa sustancia extensa, sustancia de puro espacio, a lo que propondrá denominar “sustancia gozante” (p. 32).

Poner allí el término de sustancia no es menor. Hacer de esa herencia cartesiana –por la diferencia– un punto nodal para el psicoanálisis, luego de haber orientado su primera clínica a partir de la concepción de sujeto como efecto del significante, trajo aparejado un cambio no solo en la orientación en la cura y en la técnica premium del psicoanálisis –la interpretación– sino también en lo que se podría esperar de un psicoanálisis:

El psicoanálisis particularmente no es un progreso puesto que…lo que quiero indicarles, puesto que a pesar de todo no me alejo de este tema, el psicoanálisis particularmente no es un progreso. Es un rodeo práctico para sentirse mejor. Ese sentirse mejor, hay que decirlo, no excluye el embrutecimiento” (Lacan, 1976)

 

Entonces…el cuerpo

De un tiempo a esta parte, Jacques-Alain Miller viene extrayendo las diferentes consecuencias y efectos de orientarse en la última, o bien ultimísima, enseñanza de Lacan. Ellos nos son pocos, no serán más que supuestos en este ensayo. Más bien lo que se pretende es abordarla desde la perspectiva del cuerpo que habla y, de ese modo, retomar el título del trabajo.

Como afirma Lacan (2008 [1975/76]), el hombre tiene un cuerpo y allí deberá arreglárselas con él. No es del orden del ser la relación que tenemos con ese pedazo de carne, sino del tener. Una vez atravesados por el lenguaje, y a esta altura de la enseñanza convendría llamarlo por su nombre, lalangue, el cuerpo no es el de un animal, donde se correspondería el ser vivo realizado en un individuo.

Todo lo contrario, allí es donde se ubica el tropiezo, la una-equivocación (l’une-bévue), el desfasaje. Ese punto donde el inconsciente como elucubración de saber toma su punto de partida, de un hecho extremadamente pequeño sobre el cual se construyen catedrales (Miller, 2014). En ese “choque” entre lalangue y el cuerpo, choque que no deja más que un troumatisme (Lacan, 1974), se produce la una-equivocación.

Por ello dirá Miller (2011: 311) que “el psicoanálisis se ubica en la falla de esta identificación subrayando que la relación que el sujeto posee con el cuerpo es de tener”; y entonces se trata de captar, “por qué camino el afecto del goce llega al cuerpo” (p. 320)

Esta concepción toma toda la preeminencia que Lacan viene elaborando alrededor del goce, pues de lo que se goza es de un-cuerpo. Entonces, a un cuerpo se lo tiene y se lo goza. ¿De qué forma? “Corporeizándolo de manera significante” (Lacan, 2004 [1972/73]:32). Aunque también, podríamos animarnos a decir, se lo goza corporizándolo a partir de la letra en relación lalangue más que del significante en relación al lenguaje.

Por ello, la hipótesis del ensayo pretende correlacionar el “bien-decir”, que orientó la primera enseñanza de Lacan, al “sentirse mejor” que orientaría la última enseñanza de Lacan. Un sentirse mejor… ¡El cuerpo! No un sentirse mejor al modo del New Age, al modo del empuje a la felicidad, al modo de: ¡sonrían!, sino de sentir el cuerpo de un modo, y no me parece pretencioso acá Lacan, mejor.

Ahora bien, para finalizar quiero citar a Lacan en un texto que ilumina su última enseñanza y bien vale para este esfuerzo de correlación entre el bien decir del unbewusst y el sentirse mejor de  l´une-bévue: “Nada de esto impide que lo que dije del inconsciente, que permanece allí, tenga sin embargo la prioridad, sin lo cual lo que presento carecería por completo de sentido” (Lacan, 2009  [1971]: 109)

Por ello, el sentirse mejor del parlêtre de ningún modo va sin el bien-Desir[1] del sujeto.

 

Guido Coll[2]

Referencias Bibliográficas:

 

Freud, S. (1972 [1890]) Tratamiento del Alma. Obras Completas vol. 1 Buenos Aires: Amorrortu.

Lacan, J. (1974) Seminario 21 Les non dupes errent Clase del 19 de febrero de1974. Inédito.

Lacan, J. (1976) Seminario 24 L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre Clase del 14 de diciembre de 1976. Inédito.

Lacan, J. (2004 [1972/73]) “Aún” en El seminario de Jacques Lacan, libro 20. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (2008 [1975/76]) “El Sinthome” en El seminario de Jacques Lacan, libro 23. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (2009 [1971]) “De un discurso que no fuera del semblante” en El seminario de Jacques Lacan, libro 18. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (2013  [1971]) “Lituraterra” en Otros Escritos. Buenos Aires: Paidós.

Miller, J.A. (2001) Cómo se inventan nuevos conceptos en psicoanálisis, en Virtualia, revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Año I, N° 3.

Miller, J.A (1998) El hueso de un análisis. Buenos Aires: Tres haches.

Miller, J.A (2011) Sutilezas Analíticas. Buenos Aires: Paidós.

Miller, J.A. (2011a) La experiencia de lo real en la clínica psicoanalítica. Buenos Aires: Paidós.

Miller, J.A (2014) El ultimísimo Lacan, Buenos Aires: Paidós.

Miller, J.A (2014a) El inconsciente y el cuerpo hablante, presentación del tema para el X congreso de la AMP en Río de Janeiro. Disponible en: www.wapol.or

 

 

[1] Hay un juego homofónico entre decir y désir (deseo en francés). Así mismo, este sintagma lacaniano, también resiste el juego de palabras añadido por Jaques Alain Miller, entre bien-decir y bendecir; “cómo la versión analítica de la bendición”. (Miller, 2001)

[2]Doctorando en Psicología, por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Adherente del Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC), practicante del área clínica del CIEC. Docente de posgrado y colaborador docente en la Facultad de Psicología de la UNC. Coordinador clínico en el Centro de Psicoanalítico #4. Miembro del equipo de Cine y Psicoanálisis de la Universidad Nacional de Córdoba.

Autor: Guido Coll