“Dulcinea”

Somos insaciables, voluptuosos traspasados por la desaparición, remolinos de aliento, torsos que se añaden como precipitados de luz enferma, vos y yo. Dulcinea, oscuro encantamiento de mi roce; somos desesperados, vacío y más vacío, vaciados inasibles, tus caderas se pierden en la devoción de la mirada, en lo extinguido de mí, en las palabras sucedidas como cicatrices de silencio. Dulcinea de los páramos ambiguos, desesperada de realidad, de consistencia, de un cuerpo que en el tuyo te retenga.

Luis O. Tedesco

Autor: Luis O. Tedesco