“Nietzsche y la reflexión filosófica sobre el lenguaje en las palabras y las cosas de M. Foucault”

1. Breve reseña de Las palabras y las cosas 

Las palabras y las cosas fue publicado en 1966 y Foucault había preferido publicarlo con el nombre de El orden de las cosas, sin embargo esto no fue posible dado que el editor ya le había concedido dicho título a otra obra. A pesar de ello la traducción inglesa publicada en 1970 en Londres llevó como título The order of the things[1]. El texto forma parte del segundo momento de escritura de Foucault que transcurre entre 1961 y 1976 y aparece entre quienes conformaban la corriente estructuralista de Levi Strauss, la crítica literaria de Roland Barthes, y la relectura de del freudismo por parte de Lacan. Esta obra de Foucault se encuentra marcada por el llamado “giro lingüístico” que consiste en colocar como centro de todo análisis de las realidades humanas y sociales al fenómeno de la lengua, y es publicada en el momento que nuestro autor desarrolló como método de investigación la arqueología; método por el cual se propone reconstituir un campo histórico poniendo en juego diferentes problemáticas “con el fin de poder descubrir las condiciones de surgimiento de los discursos de saber de una época determinada” (J. Revel 2009: 28). En este sentido, en la arqueología el filósofo francés busca encontrar el origen o una idea de arje desde el cual se produzca todo conocimiento.

La obra está dividida en tres partes medianamente definidas. El prefacio, en la cual Foucault explicita los objetivos fundamentales de la obra, luego una primera parte en la cual desarrolla y examina las problemáticas principales que aparecen en el Renacimiento y la época Clásica y finalmente una segunda parte que comenzaría a fines del siglo XVIII, y donde Foucault señala la importancia de la aparición del pensamiento Kantiano y la inauguración de la época Moderna; y finaliza con una crítica a la fenomenología y a las ciencias humanas teniendo como correlato la figura de Nietzsche.

2. Nietzsche y la reflexión sobre el lenguaje 

En diversos pasajes de Las palabras y las cosas el pensador francés hace referencia a Nietzsche para poder desarrollar algunas acotaciones en torno a diversas problemáticas que aparecen en el siglo XIX. Las reflexiones explícitas al pensamiento de Nietzsche en Las palabras y las cosas están referidas al Ocaso de los ídolos y a La genealogía de la Moral. Éstas demuestran la culminación de una configuración epistémica, el ocaso del discurso clásico de la representación y, fundamentalmente, destacan la aparición del interés filosófico por la experiencia del lenguaje. A cerca de esto señala que:

“Habría que ver el primer esfuerzo por lograr este desarraigo de la antropología, al que sin duda está consagrado el pensamiento contemporáneo, en la experiencia de Nietzsche: a través de una crítica filológica, a través de cierta forma de biologismo, Nietzsche encontró de nuevo el punto en el que Dios y el hombre se pertenecen uno a otro, en el que la muerte del segundo es sinónimo de la desaparición del primero y en el que la promesa del superhombre significa primero y antes que nada la inminencia de la muerte del hombre.” (M. Foucault 2002: 229)

Vemos que la idea fundamental consiste en demostrar que si a partir del siglo XVIII con Kant aparece un interés específico por el sujeto en tanto sujeto y objeto de conocimiento, este mismo interés epistémico tiene su pronta finalización con la aparición del lenguaje y es Nietzsche quien vincula directamente la tarea del pensar hacia el lenguaje a través de la experiencia de la muerte de Dios y consecuentemente del hombre. En este sentido Foucault se pregunta si,

“¿No sería necesario más bien el renunciar a pensar el hombre o, para ser más rigurosos, pensar lo más de cerca esta desaparición del hombre —y el suelo de posibilidad de todas las ciencias del hombre— en su correlación con nuestra preocupación por el lenguaje?” (M. Foucault 2002: 300)

 

Podemos observar entonces que la figura de hombre devenido en sujeto en tanto sujeto y objeto de conocimiento se desvanece y comienza una nueva tarea filosófica: pensar el lenguaje. Así nuestro autor profundiza un tema relevante ya que propone pensar el modo de ser del lenguaje literario, la experiencia del mismo en contraposición al estudio del ser del hombre y a su experiencia en tanto sujeto: vivo, hablante y laborante.

Ahora bien: ¿Qué significa pensar el lenguaje? ¿Cómo se comprende esta tarea filosófica? ¿Qué relevancia tiene Nietzsche en esta cuestión? Foucault señala esta vital importancia desde Nietzsche ya que a partir de él “se inaugura una reflexión radical sobre el lenguaje” (M. Foucault 2002: 297). En este sentido afirma que,

“Por un camino mucho más largo y mucho más imprevisto nos hemos visto reconducidos a ese lugar que Nietzsche y Mallarmé indicaron cuando el uno preguntó: ¿Quién habla?, y el otro vio centellear la respuesta en la Palabra misma. La interrogación acerca de lo que es el lenguaje en su ser vuelve a tomar una vez más su tono imperativo.” (M. Foucault 2002: 374)

 

Como vemos aquí, para Foucault, Nietzsche es quien propone el cambio en torno a la configuración epistémica Moderna sosteniendo como centro de interés el lenguaje. De este modo nos resulta importante estas referencias a Nietzsche por parte de Foucault en su obra ya que muestra en sus ideas que la tarea del pensar consiste en reflexionar al lenguaje en estado puro: sin sujeto y sin historia que relatar o contar. Al finalizar Las palabras y las cosas nuestro autor propone examinar filosóficamente un lenguaje autónomo que se propaga por toda la obra literaria. En este mismo sentido el pensador francés se interroga acerca de la naturaleza del lenguaje en la literatura cuando dice,

“¿Qué relación hay entre el lenguaje y el ser y se dirige siempre al ser el lenguaje, cuando menos aquel que habla verdaderamente? ¿Qué es pues este lenguaje que no dice nada, que no se calla jamás y que se llama “literatura”?”(M. Foucault 2002: 299)

 

Hemos señalado, hasta aquí, referencias a Nietzsche por parte de Foucault en el texto. En estas menciones a Nietzsche están implicados la finitud del hombre y el interés filosófico por el lenguaje. Durante el Renacimiento el hombre era considerado dentro de la categoría de microcosmos, es decir que el hombre era un centro de analogía de las cosas que en el mundo se encontraban. En el hombre se reunían diferentes características del macrocosmos. Todo decir acerca del hombre en el siglo XVI era posible desde esta relación macrocosmos y microcosmos; en términos foucaultianos no hubo ninguna interrogación acerca del hombre ni se formuló ninguna teoría del conocimiento acerca de éste. Por otra parte, en el siglo XVII el rol del hombre consistía en ser un mero reproductor del orden del mundo, en este sentido, la actividad del cogito consistió en “alcanzar la claridad y la certeza de las representaciones” (E. Castro 1995:90). De esta manera la finitud del hombre y su saber se encontraba resguarda por la Metafísica de lo infinito quien garantizaba todo conocimiento cierto y seguro.

A partir del siglo XVIII, el cambio fundamental que ocurre es la aparición del hombre devenido en sujeto. El hombre deja de ser considerado como un centro de analogías como en el siglo XVI o como un mero reproductor de representaciones. A partir de la Modernidad inaugurada con Kant – para Foucault- el interrogante fundamental será en términos de conocimiento y de condiciones de posibilidad de acceso al mismo por parte del sujeto. Sin embargo este hecho y el más relevante en la historia del pensamiento desaparecen a partir del interés epistémico por el lenguaje. En este sentido, el filósofo francés, afirma que con Nietzsche “se produce el punto de inflexión, lo que se afirma no es tanto la ausencia o la muerte de Dios, sino el fin del hombre” (M. Foucault 2002: 373). Señalando de este modo que la aparición de este nuevo interés epistémico tiene como correlato la figura de Nietzsche.

El interés filosófico en la época Moderna presenta un giro importante en el cual no se trata de pensar las condiciones de posibilidad de un sujeto, sino las condiciones de posibilidad del lenguaje en la literatura, en donde los signos lingüísticos se multiplican infinitamente en su experiencia literaria. La posibilidad de pensar una ontología del lenguaje nos remite a la experiencia misma del lenguaje y sobre sus condiciones de posibilidad en la literatura. De este modo en la literatura el lenguaje se vuelve un fenómeno de auto representación y y autorreferencialidad mostrando, “dada la presencia repetida de la palabra en la escritura, lo que confiere a una obra un estatuto ontológico” (Cf.L. Lopez Limon 2009: 2). En este sentido, Foucault señala que Nietzsche fue el primero en acercar la tarea” filosófica a una reflexión radical sobre el lenguaje” (M. Foucault 2002: 296) ya que a partir de él surge “el lenguaje de acuerdo con una multiplicidad enigmática que había que dominar” (M. Foucault 2002:297). Esta invocación a Nietzsche por parte de nuestro autor tiene como fin afirmar que a partir de allí toda reflexión filosófica sobre el lenguaje se orienta hacia el lenguaje literario. En este sentido al preguntar: “¿Que es pues este lenguaje que no dice nada que no se calla jamás y se llama literatura?” (M. Foucault 2002: 298), esta proponiendo al lenguaje como un interrogante para el pensar filosófico. De este modo Foucault muestra en Las palabras y las cosas que a partir de Nietzsche se articula todo interrogante filosófico por el lenguaje como contraposición a la desaparición de todo estudio sobre el sujeto.

 

Lic. L. Pena Voogt

Bibliografía.

  • López Limón, Pensar el desmantelamiento del lenguaje. La mirada de Foucault. Investigación Científica, Vol. 5, No. 1, Nueva época. (Agosto–diciembre 2009), pp. 2-17
  • Foucault Las Palabras y las cosas. Buenos Aires. Siglo XXI, 2002.
  • Castro Pensar a Foucault. Interrogantes filosóficos de la arqueología del saber, Buenos Aires. Biblios,1995.
  • Revel, Diccionario Foucault. Buenos Aires. Nueva Edición. Colección Claves Problemas, 2009.

[1] El título original de Las palabras y las cosas era El orden de las cosas, titulo que le parecía mas adecuado a Foucault dado la problemática que plantea en el texto. El título original publicado por la editorial Gallimard en 1966 es Les mots et les chose, une archéologie des sciences humaines y en 1970 se publicó en Londres con el titulo The order of the things por Phanteon Books

Autor: L. Pena Voogt